Celos, la enfermedad que divide la humanidad

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Había una vez, una pequeña que tenia el anhelo de conocer a alguien que la protegiera y le ofreciera una amistad muy sincera, en la cual podía depositar sus historias sin sentirse juzgada ni tener a cambio una opinión contraria, tan solo, poder ser escuchada.

Después de mucho tiempo y de haber vivido tantas y tantas experiencias de vida, estaba esperando el bus en la avenida principal, para ir de regreso a su casa. De pronto, se estaciona frente a ella, un vehiculo y un hombre le hace señas  para que se suba. En estos tiempos es muy peligroso aceptar una oferta como esta, todos sabemos que el riesgo de subir a un vehiculo de alguien desconocido, puede generar reacciones inesperadas. Sin embargo, ella siguió su intuición y se subió al carro. En el momento que lo hace, el personaje lo ofrece un par de flores muy bellas y entablan un dialogo.

Gradualmente, aquella conversación va derivando en cosas personales y se fue profundizando la relación. Sin embargo, el hombre tenía familia y no podía adquirir un compromiso de ningún tipo con ella. Ella acepta esta situación; al transcurrir del tiempo, esta relación va tomando un cariz hermoso de una bella amistad, donde la mujer puede hablar con toda libertad, sintiendo que al hacerlo, deposita la confianza total, como para sentirse libre, después de haberse expresado. Cuando se conocieron, ella estaba muy vulnerable, pues recién se había divorciado, por lo tanto, en algún momento siente una fuerte atracción sobre el, mas el como es un hombre de principios, no permite que ocurra nada mas allá de lo necesario ni permitido.

Este nivel de amistad, es una instancia que todos los seres humanos deberíamos de permitirnos. Existe el mito que cuando alguien esta casada-o, esta cazada-o, es decir, ya no puede tener ningún tipo de relación con nadie mas del sexo opuesto, solo esta permitido amistades del mismo sexo, es como si se apoderaran de la vida del marido o de la mujer y esto coarta por completo, el flujo de la vida.

No existe nada ni bueno ni malo en una relación de amistad, al contrario, se pueden compartir tantas experiencias y con ellas, se va enriqueciendo la vida personal y se puede además, ser un excelente aporte para el o los otros.

Sin embargo y he aquí un punto de conflicto bastante importante, pues hombres celosos y mujeres celosas, limitan por completo la fluidez de las relaciones humanas.

Todo  esto ocurre por la propia inseguridad, temen que alguien les arrebate la relación que existe entre ellos como pareja, y no existe nada mas aberrante que desconfiar de quien esta al lado, pues eso puede significar que el mundo en que participar, se limita a un punto casi de intimidad o de escasas participaciones con quienes están dispuestos a compartir con ellos.

Ante esto, me surge la siguiente pregunta… si no somos  ni siquiera dueños de nosotros mismos, como podemos apoderarnos de los demás?

Los celos es uno de los peores enemigos de la humanidad, porque dividen, coartan, destruyen, insegurizan y los mas grave, que es casi como una profecía autocumplida, es tanta la desconfianza, que atraen lo que están rechazando, pues están creando que la pareja sea infiel. De tanto repetirlo, se cumple, aunque al otro no se le pase ni por la mente en el momento. La Ley de Atracción en esto, es inexorable.

Esta mujer, cumplió su sueño, tuvo y tiene un amigo a toda prueba, jamás ha ocurrido nada fuera de contexto en ellos, es mas, ambos saben que cuentan con el otro y lo mas bello en todo esto, que la esposa de este hombre es tan inteligente, que los deja fluir, porque ella sabe que su marido la ama y la respeta como a nadie.

Si alguien esta comprometido en una relación, no se cierre solo a ella por miedo a perder a su pareja,  si alguien pierde, es solo cuando no se actúa en consecuencia, mas si es consecuente, siempre gana en todo el sentido de la palabra. Actuar en consecuencia, es ser respetuoso consigo mismo y con los demás.

Mi sueño personal, es que las personas aprendan a relacionarse limpiamente, sin temores ni desconfianzas, con las verdades de frente, con honestidad y especialmente, recuperando la inocencia que es intrínseca del espíritu y del ser.

Aprendamos a confiar en nosotros mismos, y los celos desaparecen de nuestra vida.

 

 

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