La otra cara del invierno
Canadá tiene una belleza tal, que es cautivadora. Posee todos los elementos para que un ser humano pueda aprender a ser feliz y a disfrutar de la vida, con cosas simples y complejas, cualquiera que sea la elección, siempre tendrá un resultado positivo.
Personalmente, no había vivido épocas de nieve, eso en Chile, el país de donde provengo, solo se ve y disfruta a la distancia, en las altas montañas, más acá en Calgary, he podido apreciar la belleza que entrega este increíble elemento de la naturaleza. Si, claro, muchos me podrán decir, es que el frío mata cualquier romanticismo, pero no se trata de eso, se trata de aprovechar lo que la madre naturaleza nos entrega, en todas sus manifestaciones.
Y dentro de eso, he descubierto que la nieve tiene una magia, la magia de permitir de viajar hacia nuestro interior y darnos cuenta que allí, dentro de nosotros, existe un espacio que muy pocas veces visitamos, la nieve hace que seamos introspectivos, que tengamos la capacidad de aprender a disfrutarnos a nosotros mismos.
No cabe duda, el clima influye mucho en el carácter de las personas, eso es innegable, mas también va a depender del punto de vista que miremos, porque si nos damos el tiempo de observar otra perspectiva de las situaciones, talvez podríamos aceptar el hecho que la nieve es silenciosa, y que ese mismo silencio, nos permitiría quizás reconocer nuestro propio silencio interior.
Estamos tan llenos de ruidos, que cuando no los tenemos, salimos a buscar por fuera cualquier entretención, con tal de no sentir ese bello silencio. Necesitamos llenar espacios constantemente porque hemos sido educados en el ruido, en el sonido, en la bulla eterna de la civilización.
El silencio provoca miedo, y ese miedo viene a raíz de no querer mirarse interiormente, porque si lo hacemos, creemos que nos vamos a confrontar con nuestras verdades mas profundas, y no a muchas personas les gusta reconocer esas verdades, prefieren vivir bajo el yugo del ruido, para evadirse… sin tomar en consideración, que si nos damos el espacio para recorrer nuestra vida interna, encontraremos increíbles tesoros, que en muchas ocasiones, no sabemos que poseemos.
Mas, si nos damos el tiempo para aprender de la nieve y sus silencios, encontraremos también que dentro de nosotros, tenemos exactamente la misma belleza y especialmente, que tenemos riquezas que no hemos descubierto, por estar en la externalidad.
Aprendamos a mirar las estaciones del año, con lo que cada una de ellas nos aporta, el verano, es para jugar y disfrutar del sol, el otoño, para ver el cambio de colores de la naturaleza, la primavera, incita al romanticismo y a expandir el amor.. y el invierno, nos invita a reflexionar en el interior de si mismo.
La vida tiene tantas bellezas, que basta solo con saberlas apreciar.. y eso nos dará un toque de felicidad y armonía en nuestro caminar por ella.
Es interesante lo que se aprende observando el proceso de nevar, nos muestra la fuerza de la naturaleza en todo su potencial, la suavidad de la caída de la nieve, nos indica que no se necesita ser abrupto para envolver los espacios, luego, a su vez nos muestra lo que ocurre cuando se llega a excesos, cuando cae demasiado, traba los caminos, todos los extremos son peligrosos, importante conservar el equilibrio de las situaciones. En fin, hay tanto mas que sacar como reflexión de la nieve, que podría extenderme horas y horas, el propósito es hacer un alto y un llamado para que logremos apreciar el regalo que nos ofrece… esta increíble etapa del año.
Cuales son sus conclusiones?... los invito a que las realice, descubrirá cosas importantes dentro de si mismo, otórguese el regalo de darse un instante de reflexión y re-conozca sus talentos ocultos en esta observación.




