
En una tertulia entre amigos, se presento el tema de la sexualidad, en un comienzo fue por medio de grandes bromas y gradualmente fue convirtiéndose en una conversación profunda. Muchos de estos amigos, sostenían la posibilidad de hacer sexo solo por diversión. Incluso uno de ellos postulaba que solo le importaba pasar un buen rato y descargarse de sus energías, es la persona que mas defendía su posición, pues en su experiencia primera, había ido a un prostíbulo, porque su padre lo había llevado como regalo de haber cumplido los 15 y necesitaba “hacerse hombre”, para el, la sexualidad tenia solo una connotación de diversión.
Otra persona, postulaba la necesidad de que para poder realizar el acto sexual, se necesitaba amor, que sin amor, era imposible que hubiera una conexión profunda con la pareja…
Entonces surge una tercera opinión, donde otro integrante comienza a hablar acerca de la sexualidad trascendente, donde se abren campos de acción y de energías tan poderosas, y sobre las cuales realiza una hermosa propuesta.
De esa manera, este grupo fue cambiando su percepción sobre el tema, y comenzaron a salir opiniones trascendentes y de gran relevancia.
El sexo tiene una conexión con la divinidad, a través del sexo, se crea la vida, se conecta la energía femenina y masculina, todo en la vida tiene una connotación sexual, el arte es una demostración de una maravillosa creación, que genera grandes obras, la música, tiene sus momentos de éxtasis, donde el que crea, alcanza un clímax y el que oye, queda por algún instante, paralizado de placer, la danza permite al cuerpo conectarse con la profundidad del ser individual, y lo lleva a puntos de conexión tan profundas, que en ocasiones se logran estados casi orgásmicos.
La belleza de la sexualidad, ha inspirado a tantos seres de una u otra manera, pues a través de esta vía, han surgido grandes poetas, grandes escritores e incluso grandes inventores o descubridores. Existen Maestros que impulsan a sus estudiantes a realizar practicas de respiración, hasta alcanzar puntos álgidos consigo mismo, eso implica que para poder vivir el sexo, no necesariamente tiene que hacerse a través o con otro, se puede lograr una gran expansión de la energía, solo con el hecho de respirar bajo una cierta técnica, donde se logra un hermoso estado de totalidad, sin incluso tocar ningún punto del cuerpo.
Una vez practicado este ejercicio, emerge una profunda sensación de plenitud y desde allí, la conexión con el universo.
A través de esta conexión brota algo aun mucho mas hermoso y trascendente, surge la experiencia pura del amor, donde el ser humano puede tomar conciencia que en al medida que existe una armonía consigo mismo y su entorno, podrá postular por una vida de equilibrio, de plenitud, de belleza y agradecimiento, con el reconocimiento de que es un ser vivo y que sabe respetarse y respetar a los demás, porque aprendió o acepto el hecho, que es un ser sagrado y divino y que puede vivir su sexualidad a través no solo del contacto físico, sino a través de su propia creación o expresión de vida.
Mas, si tiene la hermosa posibilidad de conectar la sexualidad con el ser amado, pues entonces, hace de esta expresión sexual, un acto sagrado, de plenitud y de serenidad, donde no solo comparte sus fluidos físicos, si no el espacio donde crea vida y genera instancias de apertura y conciencia, de armonía y comprensión y donde además, logra un perfecto equilibrio entre su vida y la naturaleza toda.
Pues aprendamos entonces de esta conversación, que para todos fue increíblemente fructífera y que amplio los campos de comprensión de todos quienes asistieron a esta espacio. Como resultado, al final quedo una sensación de gratitud por el aprendizaje obtenido.




