
Cuenta la leyenda, que en una expedición en la selva, iban a buscar una mina que estaba escondida en el medio de ella. Los expedicionarios estaban muy apurados, pues sabían que contaban con un tiempo determinado para lograr su objetivo. Para la misión, contrataron unos nativos de la zona, los que cargaban todo el material que se necesitaba para realizar la operación.
Corrieron durante varios días casi sin parar. De pronto, todos los nativos se sientan en círculo, dejan todo a un lado, en posición loto, cierran sus ojos e inician un canto muy armónico. Los hombres de la civilización, comienzan a desesperar e intentan obligar a los nativos para que se paren y continuaran con su trabajo. Hicieron de todo, los apalearon, les dieron duros golpes, gritaban y castigaban duramente. Nadie sabía lo que estaba ocurriendo.
De pronto, a uno de ellos, se le ocurre la astuta idea de preguntar que es lo que pasaba.. y el jefe de los nativos responde… nada, solo que hemos corrido mucho tiempo y dejamos nuestro espíritu atrás, entonces ahora lo estamos esperando, para que se reúna nuevamente con nosotros.
Esta historia nos relata como la civilización nos ha entregados practicas que pueden llegar a ser nefastas, especialmente si no tomamos conciencia de ello.
Uno de los más grandes hábitos, fundamentalmente en personas que son de temperamento sanguíneo, es decir, carácter fuerte, es el desesperarse frente a las situaciones conflictivas de la vida. Sin embargo, no nos damos cuenta de que es precisamente en aquellos momentos de caos, cuando más se debería conservar la calma.
Los resultados de la serenidad, son siempre mucho más productivos que la aceleración, pues todos sabemos que el correr impide en infinitas ocasiones, ver con claridad y por ende pasar por alto detalles, que a la larga pueden ser de vital importancia.
Napoleón siempre decía “Vísteme lento, que estoy apurado”, el era un gran estratega, mas allá del personaje que fue o que pudo haber sido, dejo ese gran legado, una frase notable que nos entrega una enseñanza profunda.
El punto a desarrollar en este tema, tiene que ver con saber que cada situación tiene una perfecta solución, a veces solo necesitamos respirar profundo dos o tres segundos y ya tenemos la respuesta, porque en ese flujo respiratorio, hemos dado el tiempo perfecto para calmar la mente, el corazón y el sentimiento, dando paso a la cordura exacta que se necesita para resolver el conflicto en si.
Si lo vemos desde otra perspectiva, es introducirse exactamente en el ojo de la tormenta. Esta comprobado que cuando existe un ciclón, huracán o cualquier otro fenómeno de la naturaleza, hay una zona en el centro, donde esta en perfecta calma, mientras que por fuera se va devastando todo.
Ocurre lo mismo con las situaciones cotidianas. Si nos dejamos llevar por el caos, quedara todo destruido, tanto interna como externamente, pues cuando algo no se resuelve del todo, queda una sensación muy extraña de inseguridad, que hace sentir una impresión de insatisfacción e incluso en mas de algún caso, de molestia consigo mismo y con el hecho.
En cambio, la calma otorga una claridad tal, que deja como resultado soluciones adecuadas y casi la mayoría de las ocasiones, perfectas.
He sido testigo de cómo en eventos tan fuertes como temblores o terremotos, las personas tienden a gritar, desesperarse, angustiarse y perder el control, al punto de caer desmayados o quedar inmovilizados, impactándose por el terror que provoca un acontecimiento como este. Nos sentimos tan desvalidos frente a la fuerza de la naturaleza, toda fortaleza queda convertida en fragilidad por esta perdida de control.
Mas también, en esos mismos acontecimientos, he visto personas que reaccionan con tal nivel de control y serenidad, que se convierten en un verdadero aporte para si mismos y para su entorno.
Una de las increíbles técnicas de apoyo bajo circunstancias de presión de cualquier tipo, es la respiración, decíamos que darse el tiempo para respirar profundo, talvez segundos antes de accionar, puede cambiar sustancialmente el resultado e incluso, abrir otras posibilidades que no se habían percibido con el apuro.
Una persona serena, es mucho mayor aporte que una acelerada…
Reflexione y se dará cuenta que si toma conciencia, puede ser mucho mas armónico de lo que cree o piensa y sus resultados, serán lo que de verdad contribuya a una mejor vida para usted y todo el que le rodea.
Buena suerte




